06.07.2017

En dansant une valse

Opinion – José María Bové


El hecho de que cada 1 de enero los valses de los Strauss saluden al Año Nuevo para disfrute de una audiencia potencial de 1.000 millones de personas ha reducido Austria a un cliché, adornado con tintes paisajísticos y folclóricos derivados de su imponente geografía y su rico legado cultural.

 

Pero el país centroeuropeo es más que clasicismo y postal. Con 8,6 millones de habitantes y un poder de compra un 28% superior a la media de la UE, la austríaca es una economía que aúna indicadores económicos sólidos y una óptima seguridad jurídica, lo que la convierte en un entorno de inversión propicio para nuestras empresas.

 

Aun cuando las exportaciones españolas al territorio han crecido un 90% desde 2000 (con protagonismo de la automoción y componentes, así como la maquinaria), queda mucho por recorrer en inversiones directas mediante la constitución de las filiales y sucursales; si asciende a 200 el número de empresas austríacas presentes en España, son 30 las firmas españolas con presencia en la república. Aunque obtendremos un matiz modificando la óptica, pues en Austria hay identificadas más de un centenar de filiales en cuyo capital se da una participación mínima de un 10% por parte de empresas catalanas.

 

Razones vinculadas a una cierta mentalidad acomodaticia nos limitan todavía en el momento de tomar la decisión de crear una filial más allá de las fronteras del propio país. Craso error, que resulta todavía más palmario en el caso que nos compete.

 

Porque Austria ofrece al capital foráneo una potente base industrial (origina un 28,3% de su PIB); nimia conflictividad laboral; un ecosistema innovador en el que la inversión en I+D creció un 62% entre 200 y 2015; una productividad un 15% superior a la media europea; un sistema impositivo favorecedor del sector empresarial; un tratamiento igualitario legislativo entre inversores nacionales y extranjeros; una formación profesional dual de calidad que garantiza el empleo cualificado, y una Seguridad Social (y vinculada a ésta, la conocida como mochila austríaca) en la que deberíamos fijarnos.

 

Pero, además, es la plataforma idónea de acceso a un mercado de 500 millones de clientes, ya que mantiene vínculos con los países que en su día estuvieron bajo la influencia del Imperio Austrohúngaro. El país que acoge al pueblo más bonito de Europa (Hallstatt, según juicio de Instagram) fabrica tres de cada cuatro motores de una prestigiosa marca bávara de automóviles. Del lugar común a la realidad, a ritmo de vals.

 

Presidente de Bové Montero y Asociados

 


Fichiers:
BOVE_EXPANSION_060717.pdf148 K