28.05.2018

Hablamos con Germán Hurtado, miembro de Bové Montero y Asociados, sobre qué representa para las entidades auditar sus cuentas y qué proceso seguir para hacerlo.


Es obligatorio para las entidades no lucrativas someterse a una auditoría externa?

La normativa vigente establece la obligación de auditar las cuentas anuales de las entidades que superen unos límites de cifra de ingresos, total activo y número anual medio de trabajadores, independientemente de su naturaleza jurídica. Paralelamente, se extiende la obligación a las entidades que reciban ayudas de las administraciones públicas o fondos de la Unión Europea por encima de determinados umbrales. La auditoría también puede ser voluntaria, bien por estar recogida como requisito a los estatutos o bien por haber sido pedida por los patrones y patronas o miembros de la entidad.

¿Qué ventajas aporta a una entidad el hecho de auditarse?

La auditoría ofrece una opinión profesional sobre si la información financiera de la organización es un fiel reflejo de su situación económica y patrimonial a la fecha de cierre del ejercicio. Los usuarios de la información financiera pueden ser internos, pero también externos. Por este motivo, la auditoría es un acto de transparencia frente a terceros.

La persona auditora, dentro de su actuación de revisión, puede detectar situaciones de deficiencia en los controles internos contables y extracontables de la entidad, y emitir recomendaciones sobre los aspectos a mejorar.

Sin embargo, muchas organizaciones optan por no someterse a una auditoría si no es obligatoria. ¿Qué dificultades encuentran a la hora de hacerla? Es una cuestión de coste económico?

Las entidades no lucrativas disponen de recursos limitados para llevar a cabo su actividad fundacional. Es por este motivo, que encuentran dificultades para poder asignar más recursos, humanos y materiales, en el departamento contable y de administración para llevar a cabo la auditoría. El coste económico puede ser uno de los factores para decidir no auditarse, pero no tan relevante como el factor humano o los aspectos organizativos.

¿Qué pasos hay que seguir a la hora de realizar una auditoría? ¿Cuál es el procedimiento?

• La auditoría de la información financiera es un procedimiento reglado, que comprende diferentes etapas: Análisis y planificación; para complementar el conocimiento de la persona auditora de la entidad y el sector en el que opera. El objetivo es detectar las áreas de riesgo y poder enfocar correctamente su trabajo.

• Revisión de la información financiera mediante la aplicación de procedimientos tales como el examen de los registros contables y del soporte documental de las operaciones, la confirmación de saldos por parte de terceros, la observación física o las pruebas analíticas de revisión.

• Verificación de las cuentas anuales; se revisa que el balance de situación, la cuenta de resultados y la memoria expresen, en todos los aspectos significativos, la imagen fiel del patrimonio y la situación financiera de la entidad, y que contengan la información necesaria y suficiente para su interpretación.

• Emisión del informe del auditor o auditora; que recoge la opinión profesional sobre si la información financiera es fiel reflejo de su situación económica y patrimonial.

¿Las auditorías deben renovarse periódicamente?

El informe de auditoría se emite cada año sobre las cuentas anuales del ejercicio que finaliza, si los estatutos de la entidad no dicen lo contrario, el 31 de diciembre. En el caso de la auditoría obligatoria, el nombramiento de auditor establece por un periodo no inferior a 3 años ni superior a 9, con renovaciones sucesivas de 3 ejercicios.